Periimplantitis

El implante dental representa una forma óptima de reemplazo de un diente que se ha perdido. La tasa de éxito de los implantes dentales es generalmente alrededor de 95 %, pero después de un tiempo las posibilidades de fracaso de este implante no son nulas. Se pueden producir infecciones o periimplantitis.
Se contemplan dos patologías peri-implantares: mucositis peri-implantar y periimplantitis. Según el Sexto Consenso Europeo de Periodoncia se encuentra entre el 80%, y 28 a 56% respectivamente. Es importante que el clínico conozca las causas de la lesión para orientar al paciente, establecer las terapias de tratamiento y mantenimiento adecuadas y evitar el fracaso posteriores.
El principal objetivo del tratamiento de la periimplantitis es detener la progresión de la pérdida de hueso, controlando la infección bacteriana. Es necesario controlar la enfermedad periodontal de forma previa a la terapia con implantes, manteniendo unas bolsas menos profundas y en todo momento controladas para evitar la contaminación del surco periimplantario.
El tratamiento de la infección periimplantaria contempla varios aspectos, siendo necesario considerarlos todos para conseguir la curación. En primer lugar es necesaria la eliminación de la bolsa de las bacterias causante, junto con la descontaminación de la superficie del implante, la reducción o eliminación de los zonas que no pueden ser mantenidas libre de placa por medio de las maniobras de higiene oral, para evitar la recontaminación o la aparición de mucositis periimplantaria, y en último término la regeneración del hueso destruido.
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